Luces en Haro

Aunque pueda resultar paradójico, la innovación tiene su hueco en nuestro acervo cultural. De hecho, la sabiduría popular es capaz de iluminar algunos aspectos clave de cómo se difunden y adoptan las innovaciones. A modo de ejemplo, me van a permitir un ejemplo vinculado a mi infancia y a mi región natal, La Rioja.

Enologpq De niño, una de las expresiones que más llamaban mi atención era la que afirmaba “ya estamos en Haro, que se ven las luces”. Esta sentencia, en la que  se afirmaba el buen término de un viaje, me planteaba una cuestión muy simple: ¿qué tenía de especial el alumbrado público de la ciudad jarrera?

La respuesta se encontraba en el lejano año de 1890. En esa fecha Haro se convertía en la primera ciudad española en contar con alumbrado eléctrico, en estrecha pugna con otra ciudad de fuerte tradición vitivinícola, Jerez de la Frontera.

 Ambas ciudades son una clara muestra del primer ingrediente necesario para el éxito de cualquier innovación: la capacidad de poder permitirse la adopción de la misma. Una capacidad que tiene dos aspectos complementarios: la posibilidad económica y la posibilidad cultural.

A finales del siglo XIX, Haro era una de las ciudades más prósperas de España. La fuerte demanda de vino de calidad por parte de los mercados franceses, afectados en aquel tiempo por la plaga de la filoxera, permitió un fuerte crecimiento económico de la ciudad simbolizado por la apertura en 1892 de una sucursal del Banco de España.

Esta amplia disponibilidad de recursos financieros es la que permite abordar la posibilidad de un nuevo tipo de alumbrado. O en términos de adopción de innovaciones, solo a partir de una determinada capacidad adquisitiva es posible la adquisición de productos o servicios innovadores que, inicialmente suelen tener un coste relativamente elevado.

Más allá de su potencial económico, Haro era una ciudad abierta a nuevas ideas. El desarrollo del ferrocarril en la década de 1860 había creado un canal por el cual nuevas ideas, provenientes en su mayor parte de Francia, llegaban a la ciudad. Desde el método bordelés para la elaboración de vino hasta sofisticadas operaciones financieras que prefiguran los modernos mercados de futuros y opciones, la ciudad acogía con entusiasmo la innovación. De hecho, cada novedad introducida, hacía más sencilla la aceptación de la siguiente en un círculo virtuoso en el que fermentaban y maduraban las novedades empresariales y tecnológicas.

Esta capacidad para aprender o adsorber nuevas ideas, constituye el segundo rasgo que identifica los mercados susceptibles de adoptar una innovación. En palabras más modernas, la innovación solo es capaz de germinar en un contexto cultural que la favorezca.

La combinación entre la capacidad económica y cultural constituye la base sobre la que apoyar la adopción de innovaciones.  Esta sencilla regla nos puede permitir una identificación de aquellos mercados potenciales capaces de aceptar la novedad.

Finalmente, esta potencialidad económica y cultural deber ser complementada por una condición de la propia innovación. El  valor aportado y percibido en la innovación debe ser comparativamente superior al de las propuestas tradicionales. Un aspecto que por su relevancia merece un tratamiento específico en futuros posts.

Invención e Innovación

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En nueve de cada diez conversaciones de café sobre la innovación en España surgen las palabras de Don Miguel de Unamuno, “que inventen ellos”, como muestra de una aversión congénita de nuestra sociedad a la innovación.

Afortunadamente esta referencia implica una clara confusión entre los términos innovación e invención. La invención supone tan sólo la aparición de una nueva idea, mientras que la innovación implica su reconocimiento por el mercado.

Un ejemplo clásico de esta diferencia se encuentra en la bobilla eléctrica. En nuestra época escolar todos aprendimos que “Edison inventó la bombilla incandescente”, una afirmación que es totalmente falsa. La bombilla incandescente fue inventada por Warren de la Rue en 1840. Sin embargo fue Edison quien identificó los factores clave para su éxito en el mercado: duración y coste. Tras dos años de investigación centrada en la mejora de dichos factores, Edison fue capaz de lanzar, la primera lámpara exitosa al mercado en 1880. La invención había precedido en 40 años a la innovación.

 Otro ejemplo más reciente lo encontramos en Google. Una de las bases del éxito de esta compañía es su modelo de publicidad patrocinada comercializado bajo el nombre de AdWords. La sorpresa surge al comprobar que este modelo fue inventado previamente por Overture, una compañía que fue finalmente adquirida por Yahoo. Sin embargo, Google fue capaz de identificar de forma mucho más eficaz la relación entre búsqueda y publicidad online que el mercado estaba buscando.

Y es que, aunque estén muy relacionadas, la innovación no es lo mismo que la invención.

Innovación: Lecciones Navideñas

Navidad_03 Las pasadas fechas navideñas son propicias para la reflexión. Cuando las luces festivas iluminan nuestras ciudades se plantean cuestiones que, en lo personal y en lo social, hacen referencia al impacto de la figura de Jesús y del Cristianismo, en la definición ética, estética y cultural de nuestra sociedad.

Sin embargo, raras veces nos asomamos al contexto histórico del Cristianismo que, hace más de dos mil años, proporcionó uno de los mejores ejemplos de innovación disruptiva en el campo de las ideas y creencias.  Un ejemplo que nos ayuda a comprender donde y como surgen ideas y oportunidades que cambian mercados y sociedades.

El cristianismo nace en Judea, una provincia semiautónoma del Imperio Romano de escasa relevancia frente a vecinos más prósperos como Siria o Egipto. Una posición periférica que permitía la pervivencia de fuertes tradicionales locales asociadas a la cultura judía, junto con la llegada de influencias culturales desde los mundos helenístico, semítico e incluso iranio.

La diversidad cultural convertía a Judea en el lugar ideal para la aparición de un movimiento religioso que incorporase elementos de las distintas creencias que se superponían en este área. Su relativa marginalidad hacía posible una expansión local que no preocupase a las grandes religiones imperantes, a la vez que permitía una primera expansión a través de las comunidades judías dispersas en el oriente romano.

Este mismo esquema se replica en la aparición de ideas, creencias o productos y servicios, que podemos calificar de disruptivos. Muchas de las innovaciones disruptivas aparecen inicialmente en localizaciones marginales, donde confluyen ideas muy diversas, y donde su propia singularidad hace que surjan necesidades específicas.

 Estas localizaciones reciben el nombre de nichos. En términos empresariales un nicho es  un conjunto de clientes, con un perfil común y, propicios a comprar una novedad. Por ejemplo, aquellos usuarios de líneas aéreas que estaban dispuestos a ver reducido su nivel de servicio a cambio de una reducción paralela en el coste de su billete.

La identificación de nichos es un ejercicio básico para la localización de innovaciones disruptivas. Afortunadamente la investigación a lo largo de la última década ha permitido identificar tres tipologías de nichos que facilitan la búsqueda.

 El primero de los nichos potencialmente disruptivos lo constituyen los no clientes. Se trata de un segmento fácil de identificar aunque muy difícil de conquistar por los jugadores tradicionales. Volviendo al origen del cristianismo, la religión oficial romana había dejado de ser atractiva desde el punto de vista espiritual para grandes segmentos de población, -no clientes -, que recibían muy positivamente a nuevas propuestas de origen oriental como los cultos mistéricos.

Los clientes “infraservidos” forman el segundo nicho a considerar. Esta categoría agrupa a clientes actuales no satisfechos que exigen nuevos niveles de servicio. Los primeros pasos del cristianismo tuvieron lugar entre parte de la propia comunidad judía que percibía al cristianismo como una mejora mesiánica de sus creencias tradicionales.

 Finalmente el último nicho a seguir está compuesto por los “ultraservidos”. Son clientes actuales que no saben qué hacer con tantas funcionalidades, y que por tanto son susceptibles de ser atraídos por propuestas más simples y de menor coste. Muchos de los creyentes de religiones alternativas al Cristianismo fueron atraídos por la simplicidad de la nueva doctrina, que huía de complejas mitologías.

Estos tres nichos concurrían en Belen de Judá hace 2.000 años. Las creencias disruptivas que allí surgieron cambiaron nuestra civilización para siempre.

Extinciones Masivas

Bigimpactmassextinction10La historia de la vida en nuestro planeta nos permite comprender algunos puntos oscuros de la dinámica competitiva de las empresas. En concreto, la extinción de los dinosaurios en el periodo cámbrico, hace tan sólo 65 millones de años, arroja ilumina algunos aspectos oscuros de la innovación empresarial.

La explicación más aceptada es que la era de los dinosaurios finalizó con el impacto de un meteorito que altero sustancialmente el clima planetario.  Dada la velocidad y profundidad del cambio, el 75% de las especies vegetales y animales desparecieron.

En nuestro entorno económico, una extinción masiva de empresas en un sector puede producirse cuando aparece en el horizonte una innovación disruptiva.  De acuerdo al creador de este término, Clayton M. Christensen, una innovación disruptiva es “aquella que transforma perceptiblemente las demandas  y  necesidades  de un mercado dominante y, quebranta el modelo  de negocio de los  competidores clave de este mercado”.

El equivalente empresarial al meteorito del periodo cretácico es la tecnología. La irrupción de una nueva tecnología puede transformar de forma tan radical los modelos de negocio dominantes dando lugar a una verdadera extinción masiva.

La historia económica abunda en ejemplos de estas extinciones. El frigorífico doméstico acabo con la industria de distribución de hielo. La electricidad puso fin a la era del alumbrado de gas. Y en nuestros días, la digitalización del video está dañando de forma irreversible a los videoclubs.

Sin embargo, más allá de estas extinciones catastróficas, la historia de nuestro planeta muestra otro patrón de extinciones muy distinto.  Hace 2.000 millones de años, las cianobacterias comenzaron a basar su metabolismo en lo que hoy denominamos fotosíntesis. Como subproducto de este proceso, estas bacterias emitieron oxígeno a la atmósfera en cantidades cada vez mayores. 

Apenas 200 millones de años más tarde, la concentración de oxígeno en la atmósfera superaba el 15%, alterando radicalmente su comportamiento químico. Como resultado de este proceso, todos aquellos microorganismos incapaces de convivir con el oxígeno desaparecieron.

Este tipo de extinción más lenta,  pero de igual  alcance,  tiene también su reflejo en el mundo empresarial. En este caso el papel determinante los juegan los  valores sociales. Todos hemos tenido la sensación de que una empresa está caduca, no por qué sus productos o servicios lo estén, si no porque los valores sociales que representa o se sustenta ya no son actuales, o mejor dicho ya actúan de forma viva en nuestro entorno.

Esta falta de adecuación cultural se traduce en dificultades para comprender el mercado, desarrollas nuevas propuestas y atraer nuevo talento. Desde la perspectiva del mundo de la formación, es esta última limitación es la más dramática.

Si se analizan los valores hoy en día caracterizan a la generación más joven destacan términos como autoafirmación, confianza en uno mismo y autoexpresión.  El dar cabida a estos valores dentro de las organizaciones es clave para atraer el mejor  talento, y como segunda derivada, para comprender un mercado que hace propios estos rasgos definitorios.

La propia historia de la vida nos ha mostrado las dos fuentes de cambios sustanciales en el entorno competitivo: cambios catastróficos provocados por innovaciones disruptivas y cambios graduales determinados por transformaciones sociales.  En próximos posts analizaremos en detalles como identificar las señales que nos anuncian estas transformaciones.

Bugs Bunny en Walt Disney

Nadie duda de que  la palabra hoy de moda en la  gestión empresarial es innovación.  Los gurús del management no dejan de hablarnos de la innovación como base para la competitividad, la construcción de organizaciones o de las inversiones que se demandan en investigación, desarrollo e innovación.

Sin embargo, a menudo olvidamos la verdad más simple: la base de la innovación es el talento y la creatividad de las personas. Pues bien, esta creatividad se ve a menudo condicionada por elementos externos de naturaleza muy variada.

Para ilustrar la influencia de estos elementos vamos a viajar hasta  Disney World donde se sitúa un curioso experimento. Dos investigadores de la Universidad de Washington seleccionaron varios grupos de visitantes a Disney World. Uno de esos grupos pudo leer un falso anuncio de Disney World donde se destacaba a Bugs Bunny. Otro de los grupos tuvo la oportunidad de leer el mismo anuncio y además ver un cartel de notables dimensiones donde podía verse a Bugs Bunny.

Cuando se les pregunto a estos grupos si habían tenido la oportunidad de estrechar la mano, - o quizás la pata-, al “conejo de la suerte” en su visita a Disney World, las respuestas fueron sorprendentes. Un 30% del primer grupo y un 40% del segundo lo recordaban con total claridad. Un resultado del todo imposible, ya que Buggs Bunny es un personaje que pertenece a Warner Brothers, el principal competidor de Disney.

La moraleja de esta historia es simple. Nuestra memoria no es solo selectiva, si no también es creativa. Un efecto que tiene notables consecuencias a la hora de buscar soluciones alternativas a un problema. 

La interpretación negativa nos dice que nuestro propio “esquema mental” restringe nuestra capacidad para buscar soluciones que no encajen en él. La interpretación optimista afirma que podemos estimular nuestra creatividad mediante nuevos estímulos que nos hagan ver incluso aquello que no es posible.

No en vano Ortega y Gasset afirmaba que la metáfora es probablemente la potencia más fértil que el hombre posee.

Quién teme a Google?

Un excelente reportaje publicado esta semana en Business Week titulado "Who´s is afraid of Google?" pone de manifiesto la influencia que esta compañía está teniendo en el desarrollo de la convergencia digital. Una influencia que en un mundo basado en el navegador a muchos recuerda la influencia de Microsoft en el mundo basado en el escritorio del PC.

Este escenario de dominio global de la convergencia ya fue recreado por un video citado en este blog EPIC 2014, donde la compañía resultante de la fusión entre Google y Amazon, denominada GoogleZone establecía un dominio de factor sobre los servicios, la informaciones y la identidad digital de todos nosotros.

0715covdc Desde un punto de vista más realista Google todavía dista mucho de ser un monopolio.  En el mercado estadounidense logra generar un 48,1% de las búsquedas en la red (dato de febrero de 2007), y capturar un 36% de la publicidad online. Curiosamente la posición de Google es de un dominio abrumador en la Europa no angloparlante, con cuotas de mercado que en Alemanía superan el 90%.

Esta visión de Google como entrante con ambiciones de dominio en nuevos mercados se ha visto acrecentada por el lanzamiento de su suite ofimatica online junto con la adquisición de YouTube. En el primero de los casos, Microsoft ha percibido una amenaza directa en el medio plazo a una de sus principales lineas de negocio. En el segundo han sido los medios quienes han percibido el poder de un nuevo canal de distribución  de contenidos que lleva asociado un conocimiento del espectador mayor que el que ellos jamás habían soñado.

Sin embargo esta visión de dominio deja de lado muchos elementos necesarios para garantizar una presencia de mercado relevante en estos nuevos negocios. De hecho, el camino hacia el futuro de Google pasa más por ser socio que competidor, al menos de momento, como se ha demostrado en el caso de YouTube.

A esta necesidad de alianzas debe añadirse una vulnerabilidad muy clara en su negocio principal. Como esta demostrando Yahoo en el mercado de USA, el coste de cambio de un buscador a otro es relativamente bajo. Y un comportamiento arrogante puede traducirse rápidamente en altas tasas de churn hacia otros buscadores ya que la diferencia tecnológica se erosiona cada vez más. Dos ejemplos de ello para probar: Clusty.comKartOO.com .

Pantalla y lectura

Lpmed Una de las cuestiones más relevantes en el ámbito de la usabilidad es la capacidad de los dispositivos de visualización actuales para permitir una lectura continuada.  Todos somos conscientes de la imposibilidad de una lectura confortable para grandes volúmenes de texto, y el escaso atractivo de la lectura de Guerra y Paz sobre nuestro monitor del PC, o incluso nuestra PDA.

Esta incomodidad refleja una profunda transformación de lo que Cory Doctorow ha denominado el estilo cognitivo asociado a cada soporte.  Si en el ámbito de la literatura oral, la leyenda o el poema épico eran los formatos dominantes, en la Galaxia Gutemberg la novela ha sido el estilo narrativo que ha acaparado nuestra atención.

De hecho, la información textual asociada a los soportes electrónicos está muy bien caracterizada por los post de un blog: textos breves enriquecidos en ocasiones con contenidos multimedia. Esta diferencia de estilos nos lleva a una conclusión muy interesante: estilos distintos corresponden a soportes y contextos distintos que coexisten entre sí.

Si observamos el mundo de la música o el video la reflexión es análoga. Los formatos tradicionales invitaban a escuchas o visualizaciones prolongadas. No olvidemos que el significado de las siglas LP (Long Play) que caracterizaba a nuestros vinilos es larga duración.

Sin embargo el estilo cognitivo asociado a iPod o YouTube es completamente disitinto. Invitan al disfrute de contenidos breves siguiendo una estela marcada por la cúltura del videoclip. Una tendencia que se está reforzando con la popularización del podcasting y el vodcasting, y que va a incidir en todas las actividades de nuestra sociedad: desde el trabajo hasta la educación.


La paradoja de la productividad revisitada

Un reciente estudio publicado por la Information Technology and Innovation Foundation (ITIF) titulado Digital Prosperity profundiza en el impacto económico de las tecnologías convergentes.

Este estudio examina el impacto de las TIC en cinco areas clave: productividad, empleo, eficiencia de mercados, calidad de bienes y servicios, y finalmente innovación en términos de nuevas ofertas de productos y servicios.

Productivity_2 La metodología de análisis utilizada combina el crecimiento de la productividad de las compañías tecnológicas junto con la variación de la productividad atribuible a las TIC en otros sectores.  Los resultados en USA son muy ilustrativos: dos tercios del crecimiento de la productividad en USA entre 1995 y 2002 son atribuibles al uso de las TIC.

El mejor resumen de las conclusiones del informe son dos citas de Rob Atkinson (autor del informe):

People don't generally appreciate the extent of IT throughout the economy to the extent that they should. Too often think of IT as just one sector of the economy. IT is really what our economic growth is all about

IT has become a "pervasive factor from farming to manufacturing to services to government. IT has just been so central to U.S. economy over the last decade. The key to the economy is digital transformation in all sectors

Toda una reflexión para aquellos que siguen percibiendo las TIC como algo casi anecdótico en el crecimiento económico.

Convergencia Digital en la Fábrica

Un año más las TED Talks nos acercan a los más brillantes pensadores, científicos y empresarios del mundo. Todos ello unidos por la oportunidad de exponer sus puntos de vista de una manera informal y con un claro toque de provocación.

Desde el punto de vista de la convergencia digital una de las charlas más interesantes ha sido la de Neil Gershenfeld, director del Center for Bits and Atoms  en el MIT. En su charla titulada Reiventing Reivention presenta algunos de los proyectos desarrollados en dicho centro centrados en las posibilidades de la denominada fabricación personal.

Vinyl_cutter La fabricación personal parte de la cuestión de como un objeto físico puede ser descrito en términos de una descripción funcional de un sistema. Si podemos transmitir la descripción funcional de un  objeto y ponerla en conjunción con un dispositivo que actue como "impresora de objetos" es posible producir objetos a nivel doméstico, distribuyendo no el objeto en sí,  si no su simple descripción.

Empleando la analogía editorial, estamos hablando de transmitir un objeto de igual forma que transmitimos un documento digitalizado que es impreso en nuestro hogar u oficina.

La implicaciones de este concepto son enormes al acortar notablemente los ciclos de diseño y producción, a la vez que permiten desarrollar y producir  productos en localizaciones donde antes esto no era viable económicamente.

Por ello Neil Gershenfeld destaca el papel que esta nueva tecnología puede tener en el desarrollo del Tercer Mundo. De hecho, su centro ya ha puesto en marcha iniciativas denominadas Fab Labs en localizaciones tana típicas como la India, Ghana o Costa Rica. Y es que el camino hacia la fabricación ubicua ya está abierto.

Creatividad, educación y convergencia

Uno de los aspectos que más preocupan en las escuelas de negocio de la convergencia digital es su impacto sobre la educación. Mucho se ha escrito sobre como afecta a los canales de impartición o a las metodologías de enseñanza y aprendizaje. Pero mucho menos se ha reflexionado sobre la forma en que la educación moldea nuestra mente.

La mayor parte de la educación que recibimos responde a un modelo desarrollado en la revolución industrial. Dicho modelo buscaba ante todo que la población dispusiese de un acervo mínimo de capacidades y habilidades útiles en un entorno de actividades y tareas repetitivas.

Sin embargo, el mundo que surge en la convergencia digital es mucho más diverso. La clave ya no se encuentra tan sólo en la eficiencia, sino en la creatividad.  En este sentido, la educación tradicional ha inhibido esta capacidad en vez de desarrollarla.

El una magnífica charla impartida en las Ted Talks, uno de los mas finos analistas de la creatividad  Ken Robinson expone su visión de este problema. Un desafío que va a determinar tanto el futuro de la educación como del aprovechamiento real de la convergencia digital.